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Número especial de Cibertaller dedicado a
Alejandra Pizarnik en el 30º aniversario de su muerte

Nacida en Buenos Aires en 1936, Alejandra Pizarnik, una de las figuras más emblemáticas de la literatura hispánica, publicó sus primeros poemas cuando apenas tenía veinte años. A comienzos de la década del ‘60 vivió en París, donde entabló amistad con André Pieyre de Mandiargues, Octavio Paz, Julio Cortázar y Rosa Chacel. De regreso a Buenos Aires, pasó el resto de su vida dedicada a escribir. Se suicidó en la misma ciudad, el 25 de septiembre de 1972.

Pero su voz inconfundible sigue viva, sigue marcando presencia.

Controvertida, polémica, su escritura se caracteriza por un hondo intimismo. Motivos y figuras recurrentes aparecen en su prosa y su poesía: la tentación del silencio, la escritura concebida como espacio ceremonial donde se exaltan la vida, la libertad y la muerte, la infancia y sus espejismos, las sombras, el jardín, el viento, los pájaros, la lluvia, los espejos y el doble amenazador.

Transparencia, luminosidad que traspasa.

Como ella misma confesaba en uno de sus textos, buscaba una “escritura densa y llena de peligros a causa de su diafanidad excesiva”. De que lo logró da fe su obra, dice Ana Nuño en el prólogo a su Prosa Completa. Es el suyo un trabajo de escritura de alta concentración que busca exaltar los poderes del lenguaje. Este es -y no la muerte o la locura o el suicidio- el gran motor de la obra de Alejandra.
 

CiberTaller
ALGUNAS CLAVES DE ALEJANDRA PIZARNIK

Entrevista de Martha Isabel Moia, publicada en El deseo de la palabra, Ocnos, Barcelona, 1972.
 

(* Todos los asteriscos que aparecen hasta el final del texto hacen referencia a poemas de Alejandra Pizarnik)
 

M. I. M. - Hay, en tu obra, términos que considero emblemáticos y que contribuyen a conformar tus poemas como dominios solitarios e ilícitos como las pasiones de la infancia, como la poesía, como el amor, como la muerte. ¿Coincidís conmigo en que términos como jardín, bosque, palabra, silencio, errancia, viento, desgarradura y noche, son, a la vez, signos y emblemas?
A. P. - Creo que en mis poemas hay palabras que reitero sin cesar, sin tregua, sin piedad: las de la infancia, las de los miedos, las de la muerte, las de la noche de los cuerpos. O, más exactamente, los términos que designas en tu pregunta serían signos y emblemas.

M. I. M. - Empecemos por entrar, pues, en los espacios más gratos: el jardín y el bosque.
A. P. - Una de las frases que más me obsesiona la dice la pequeña Alice en el país de las maravillas: -«Sólo vine a ver el jardín»: Para Alice y para mí, el jardín sería el lugar de la cita o, dicho con las palabras de Mircea Eliade, el centro del mundo. Lo cual me sugiere esta frase: El jardín es verde en el cerebro. Frase mía que me conduce a otra siguiente de Georges Bachelard, que espero recordar fielmente: El jardín del recuerdo-sueño, perdido en un más allá del pasado verdadero.

M. I. M. - En cuanto a tu bosque, se aparece como sinónimo de silencio. Mas yo siento otros significados. Por ejemplo, tu bosque podría ser una alusión a lo prohibido, a lo oculto.
A. P. - ¿Por qué no? Pero también sugeriría la infancia, el cuerpo, la noche.

M. I. M. - ¿Entraste alguna vez en el jardín?
A. P. - Proust, al analizar los deseos, dice que los deseos no quieren analizarse sino satisfacerse, esto es: no quiero hablar del jardín, quiero verlo. Claro es que lo que digo no deja de ser pueril, pues en esta vida nunca hacemos lo que queremos. Lo cual es un motivo más para querer ver el jardín, aun si es imposible, sobre todo si es imposible.

M. l. M. - Mientras contestabas a mi pregunta, tu voz en mi memoria me dijo desde un poema tuyo: "mi oficio es conjurar y exorcizar.*
A. P. - Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo (çf. Kafka). Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.

M. I. M. - Entre las variadas metáforas con las que configuras esta herida fundamental recuerdo, por la impresión que me causó, la que en un poema temprano te hace preguntar por la bestia caída de pasmo gue se arrastra por mi sangre.* Y creo, casi con certeza, que el viento es uno de los principales autores de la herida, ya que a veces se aparece en tus escritos como el granlastimador.
A. P. - Tengo amor por el viento aun si, precisamente, mi imaginación suele darle formas y colores feroces. Embestida por el viento, voy por el bosque, me alejo en busca del jardín.

M. I. M. - ¿En la noche?
A. P. - Poco sé de la noche pero a ella me uno. Yo dije en un poema: Toda la noche hago la noche. Toda la noche escribo. Palabra por palabra yo escribo la noche.*

M. I. M. - En un poema de adolescencia también te unís al silencio.
A. P. - El silencio: única tentación y la más alta promesa. Pero siento que el inagotable murmullo nunca cesa de manar (que bien sé yo do mana la fuente del lenguaje errante). Por eso me atrevo a decir que no sé si el silencio existe.

M. I. M. - En una suerte de contrapunto con tu yo que se une a la noche y aquel que se une al silencio, veo a «la extranjera»; «la silenciosa en el desierto»; «la pequeña viajera»; «mi emigrante de sí»; la que «quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria». Son estas, tus otras voces, las que hablan de tu vocación de errancia, la para mí tu verdadera vocación, dicho a tu manera.
A. P. - Pienso en una frase de Trakl: Es el hombre un extraño en la tierra. Creo que, de todos, el poeta es el más extranjero. Creo que la única morada posible para el poeta es la palabra.

M. I. M. - Hay un miedo tuyo que pone en peligro esa morada: el no saber nombrar lo que no existe.* Es entonces cuando te ocultás del lenguaje.
A. P. - Con una ambigüedad que quiero aclarar: me oculto del lenguaje dentro del lenguaje. Cuando algo -incluso la nada- tiene un nombre, parece menos hostil. Sin embargo, existe en mí una sospecha de que lo esencial es indecible.

M. I. M. - ¿Es por esto que buscás figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las aluden?*
A. P. - Siento que los signos, las palabras, insinúan, hacen alusión. Este modo complejo de sentir el lenguaje me induce a creer que el lenguaje no puede expresar la realidad; que solamente podemos hablar de lo obvio. De allí mis deseos de hacer poemas terriblemente exactos a pesar de mi surrealismo innato y de trabajar con elementos de las sombras interiores. Es esto lo que ha caracterizado a mis poemas.

M. I. M. - Sin embargo, ahora ya no buscas esa exactitud.
A. P. - Es cierto; busco que el poema se escriba como quiera escribirse. Pero prefiero no hablar del ahora porque aún está poco escrito.

M. I. M. - ¡A pesar de lo mucho que escribís!
A. P. - ...

M. I. M. - El no saber nombrar* se relaciona con la preoupación por encontrar alguna frase enteramente tuya.* Tu libro "Los trabajos y las noches" es una respuesia significativa, ya que en él son tus voces las que hablan.
A. P. - Trabajé arduamente en esos poemas y debo decir que al confïgurarlos me configuré yo, y cambié. Tenía dentro de mí un ideal de poema y logré realizarlo. Sé que no me parezco a nadie (esto es una fatalidad). Ese libro me dio la felicidad de encontrar la libertad en la escritura. Fui libre, fui dueña de hacerme una forma como yo quería.

M. I. M. - Con estos miedos coexiste el de las palabras que regresan.* ¿Cuáles son?
A. P - Es la memoria. Me sucede asistir al cortejo de las palabras que se precipitan, y me siento espectadora inerte e inerme.

M. I. M. - Vislumbro que el espejo, la otra orilla, la zona prohibida y su olvido, disponen en tu obra el miedo de ser dos,* que escapa a los límites del döppelganger para incluir a todas las que fuiste.
A. P. - Decís bien, es eI miedo a todas las que en mí contienden. Hay un poema de Michaux que dice: Je suis; je parle à qui jefus et qui je fus me parlent. (...) On n'est pas seul dans sa peau.

M. I. M. - ¿Se manifiesta en algún momento especial?
A. P. - Cuando «la hija de mi voz» me traiciona.

M. I. M. - Según un poema tuyo, tu amor más hermoso fue el amor por los espejos. ¿A quién ves en ellos?
A. P. - A la otra que soy. (En verdad, tengo cierto miedo de los espejos.) En algunas ocasiones nos reunimos. Casi siempre sucede cuando escribo.

M. I. M. - Una noche en el circo recobraste un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros.* ¿Qué es ese algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas?*
A. P. - Es el lenguaje no encontrado y que me gustaría encontrar.

M. I. M. - ¿Acaso lo encontraste en la pintura?
A. P. - Me gusta pintar porque en la pintura encuentro la oportunidad de aludir en silencio a las imágenes de las sombras interiores. Además, me atrae la falta de mitomanía del lenguaje de la pintura. Trabajar con las palabras o, más específicamente, buscar mis palabras, implica una tensión que no existe al pintar.

M. I. M. - ¿Cuál es la razón de tu preferencia por «la gitana dormida» de Rousseau?
A. P. - Es el equivalente del lenguaje de los caballos en el circo. Yo quisiera llegar a escribir algo semejante a «la gitana» del Aduanero porque hay silencio y, a la vez, alusión a cosas graves y luminosas. También me conmueve singularmente la obra de Bosch, Klee, Ernst.

M. I. M. - Por último, te pregunto si alguna vez te formulaste la pregunta que se plantea Octavio Paz en el prólogo de "EL arco y la lira": ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?
A. P. - Respondo desde uno de mis últimos poemas: Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.* 


MARTHA I. MOIA

 

ALEJANDRA Y LA ESCRITURA EN EL TALLER

Lo primero que leí de Alejandra Pizarnik fueron algunos poemas sueltos y ya entonces me fascinó su original forma de escribir. Un amigo que tuvimos en común, Pablo Azcona, me los regaló cuando cumplí veinte años; lo recuerdo bien. Fue a principios del ’70; ella aún vivía y yo no escribía más que un diario, cartas o algo que pretendía ser poesía y terminó hecho añicos, seguramente, porque no he vuelto a verlo entre mis papeles.
Una década después, asistiendo a los talleres literarios donde me formé, tomé contacto nuevamente con la autora. En esos años, se realizaban en Bariloche los Encuentros de Poetas La Luna con Gatillo donde, además de nuclear a la mayoría de los escritores locales y patágonicos, se homenajeaba a una figura trascendente de la poesía argentina. En una de esas ocasiones, la escritora elegida fue Alejandra Pizarnik. Recuerdo que vinieron Arturo Carrera y otros poetas de Buenos Aires y del Interior; fueron cuatro días de charlas, ponencias, películas y lecturas acerca de la vida y obra de la autora, que reforzaron mi interés por su escritura y me dieron la oportunidad de perfilar mejor su personaje.
Un tiempo después, en Maicolpué, una aldea al sur de Chile sobre el Océano Pacífico, donde un grupo de escritores veraneamos juntos compartiendo durante una década las mejores vacaciones de trabajo que recuerdo, uno de ellos llevó una biografía de Alejandra Pizarnik * escrita por Cristina Piña,  excelente recopilación de correspondencia, anécdotas, charlas, textos, dibujos, que me permitieron un acercamiento más íntimo a este ser extraordinario. Allí escribí el primer tango en su homenaje detonada por un par de sus versos: “Y yo salí de mí siendo yo/ y siendo ajena lo mismo que las sombras”, que hoy forma parte de mi obra Poetango.
Hace un tiempo, gracias al regalo de mi hermano Carlos que conoce mi afición por la poeta, tengo sus Obras Completas de Prosa y de Poesía* que me han permitido leerla y releerla sin dejar de sorprenderme.

Cuando comencé a trabajar como Coordinadora de Talleres para niños y adultos, recurrí a Alejandra Pizarnik con la seguridad de encontrar entre sus páginas los versos o relatos adecuados para motivar la escritura creativa que se busca en estos casos. Y por supuesto allí estaba la revelación de su palabra guiando nuestros pasos lejos de la obviedad, el estereotipo, los lugares comunes a los que, fecuentemente, tanto los niños como los adultos se ven tentados de acudir como solución a sus escritos.

El material que hoy publicamos surge, pues, a partir de la poesía de Alejandra Pizarnik. Tratándose de los talleres infantiles, los textos seleccionados para ser usados como punto de partida de la consigna a trabajar, fueron recortados, en algunos casos, atendiendo al nivel de comprensión de los chicos, pero en general, la producción realizada tras ponerlos en contacto con la autora, parecería estar alumbrada por su lenguaje: un lenguaje de claves y silencio.

Con los adultos, entre los que me incluyo, pasó otro tanto. De todos nosotros hay muestras en esta página donde va inserto nuestro agradecimiento y devoción.
 
 

Laura Calvo


*Alejandra Pizarnik, Cristina Piña (Colección Mujeres Argentinas. Editorial   Planeta, 1991)
*Alejandra Pizarnik, Poesía Completa (Editorial Lumen, Barcelona, 2000)
*Alejandra Pizarnik, Prosa Completa (Editorial Lumen, Barcelona, 2001)


Composiciones musicales
de Laura Calvo (Poetango)
en homenaje a Alejandra Pizarnik
 
 

Y YO SALI DE MI (tango)



 
 
 
 
 
 
 

Y yo salí de mí siendo yo
y siendo ajena lo mismo que las sombras *
No se puede separar de la ficción
el sentimiento que la vida nos imponga
Necesidad de sorprender
luchar en el intento cuerpo a cuerpo
empapelar de libertad cada renglón
aventurándose en el filo de lo incierto

Quien no le teme a la ternura
no necesita probar nada ni exhibirse
no necesita negociar con la cordura
(poesía blanda, poesía dura)    estribillo
Es tan negra la amargura
de quien descree de la piedad
no hay camino de salida
y el de regreso es a la propia soledad

Y yo salí de mí siendo yo
y siendo ajena lo mismo que las sombras
Ceremonial de destrucción
la vida hiere, la muerte reconforta
Indignación de respirar
hablar de lo indecible y transitarlo
ser devorada entre las líneas de un deseo imaginario
hasta perder la dirección original
 


 


SE HABLA (tango)
 
 
Se habla
se amuebla el escenario vacío del silencio*
Se piensa
se pone la cabeza
a interpretar el sueño, a resolver la cuenta
Se mira
y como no se puede negar
lo que perdura en cada movimiento
se habla    se piensa    se madura

Se busca
la luz del filamento que tiembla en la negrura
Se avanza
se achica la distancia
sorteando la amenaza perpetua de la duda
Se indaga
se encuentra la manera
de no dar por sentada la simple conjetura
se avanza    se encuentra    se madura

Se juntan
las bocas y los ojos de todas las criaturas
Se suman
las voces y los gestos
los signos, las señales del odio y la ternura
Se lucha
y como no se puede
negar lo que perdura en cada sentimiento
se aguanta    se acepta    se madura

Se estrechan
la idea que convoca, la mano que saluda
Se afirman
los pies sobre la roca
se escucha cómo brota la sangre por la vena
Se funden
las glorias y las penas
las claves y las notas de todo lo que suena
se escucha   se aprende   se madura

* Versos pertenecientes a Alejandra Pizarnik

TALLER DE ADULTOS

Poemas de Lucía Martínez, alumna del taller de Escritura,
a partir de la lectura de Alejandra Pizarnik
 

ARBOL DE DIANA
(1962)

Estos huesos brillando en la noche......
 
 
 

 AZUL DILUIDO

Pequeña, desnuda
como un pez fondeado
el alma
sucede a solas

No se puede ver
la torre de huesos iluminados
en el extraño hueco

azul diluído

 Todavía se ríe
 es un alivio no esperar
 que se cumpla una promesa
 



 

... cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
 y de la sombra de su sombra”
 
 
 

DALILA

 Los ojos cansados
 de brillar
 en un bolsillo agujereado

 Pero cómo decir
 que este cansancio
 no es confiable

 En un ángel brutal
 me reconozco

 Si ahora
 soy despiadada
 es porque no lo fui
 
 

LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES
(1965)











... para no sustentarme nunca de nuevo en el amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos
para decir la palabra inocente”
 
 
 
 

HIJA DE SION

He sido
la más feroz
de las inocentes
Una flor negra
sobre el mármol real
de un par de ojos
Pero después de eso
tengo otro nombre
Ya no respondo
a los antiguos gestos
asilos de la ironía
De las persistentes lluvias
Yo me rescaté
 
 

 

TEXTOS DE SOMBRA
(1962-1972)











¿Qué máscara usaré cuando emerja de la sombra?
 
 
 

POESIA APENAS

 Apenas soy ésta
 la de la máscara rota
 Pasajera en silencio
 rozando
 con las uñas

 Yo sabía de la luz
 Yo era la luz
 pero me olvidé
 La que fui
 y la que soy
 a veces se me juntan
 y juntas me deslizo
 hacia la que no seré
 
 

SE PROHIBE MIRAR EL CÉSPED











“Maniquí desnudo entre escombros. Incendiaron la vidriera, te abandonaron  en posición de ángel petrificado.”
 
 
 

IMPLOSION

 Da miedo
 imaginar como será
 cuando termine de caer
 la última partícula

 Va quedando
 el esqueleto de piel
 translúcido

 Si al menos
 un rayo de intención dirigida
 atravesara
 este carnaval de harapos

 Todo da miedo
 hasta rezar

Poema homenaje a Alejandra Pizarnik de Stella Maris Castro,
integrante de CyberTaller


 A CONTRAESPEJO

     Alejandra
         hoy tuve tus noticias
         delamanodelaura
          antes, solamente tu nombre
           tenía un registro
           en el "lugar azul de mi cerebro".
           Decidí imprevistamente
            sumergirme,
             durante una noche de vigilia
             en el turbulento mar de tu poesía.

             Me deslumbró su doloroso resplandor.

              Poco puede decirte ésta
               que te escribe
               desde el lugar insospechado
                de un poema.
                Sólo: No le temas más a los espejos,
                 cuando no te reflejan, eso es bueno,
                 y si te reflejan,
                  con vos misma
                  la soledad es diferente.

                   El conjuro de septiembre
                    es el siguiente:
                     tus cenizas conformarán
                      los huesos,
                      y tu carne desgarrada
                      se reparará con ellos.

                        Toda nueva
                        habitarás en la Palabra
                         el planeta inventado
                          en esta tarde,
                          donde sólo sobreviven
                           los jazmines.

                             Trabajamos arduamente
                               para despejar de asperezas
                               el camino,
                                 dejamos solamente
                                 los jardines
                                 por si quisieras regresar
                                  a completar tu último verso.
 

Trabajos del Taller Juvenil


(Todos los textos que figuran a continuación fueron elaborados en el
taller de Escritura para Niños, a partir de la lectura de Alejandra Pizarnik)
 

EL INFIERNO MUSICAL
(1971)

III

FIGURAS DE LA AUSENCIA



 
 
 
 
 
 
 
 

L’ OBSCURITÉ DES EAUX

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.
 

Estoy en una tormenta
pasa una brisa y deja oscuridad dentro de mí
crecen rayos y salen por mi oreja
y la lluvia cae
desde mi labio hasta mi lengua
para formar la tormenta donde estoy
Alan 9 años

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA
(1968)
 
 

CAMINOS DEL ESPEJO

       I

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual
es cierto.

Del ser contaminado por su palabra
es aquella mirada misteriosa
El sol que iba a hacer de la alegria algo mejor
se rindió y se fue por húmedos y sucios túneles
Es el temor lo que asusta
pero no sé si tanto como el rechazo

Lucía 11 años

 
 

       II

Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.

Lo conocí un día muy frío de niebla y nieve. Mientras caminaba, resonaba el grave sonido de sus botas Columbia. Lo seguí hasta una taberna. Entré tras él y cerré la puerta. Al hacerlo, la gente giró la cabeza y vi me caras con expresiones de tristeza y sufrimiento. Quise gritar, pero no pude, no tenía aire y lo peor era estar frente a ellos.  De repente (y esto me pareció muy raro), sentí muchísima paz, sin felicidad, sin enojo. Entre la gente una mujer se abrió paso y me llamó. Yo me acerqué y ella me arrastró fuertemente hacia una máquina con tubos y botones. Agarró un caño y me lo incrustó en la frente; no sentí ningún dolor hasta que miré para adelante y vi a mi temeroso miedo horrorizado. Me armé de valor y le dije a la mujer: a ti quiero mirarte hasta que tu horrible rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche. Luego traté de enfocar al resto de la gente, pero la taberna y la mujer habían desaparecido. Sólo quedábamos mi miedo y yo. Lo liberé, rompí la máquina.

        Bárbara 11 años

 
 

       XI

Al negro sol del silencio las palabras se doraban

Ni una palabra habla
Todas se fríen al negro sol del silencio
Ni una mirada se acerca
Todas se rinden al mismo sol del silencio
Ni un gesto hago
Todos se van al pozo del silencio

Toda la impaciencia atada
al tiempo del silencio
Marcos 11 años

 
 

XII

Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No. No estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

La noche neblinosa esconde
el reflejo oscurecido del alma
que penosamente busca la razón de la vida
Su disperso ser estrepitosamente arranca
y se deposita en el filo del día
evitando caer en el precipio de sus miedos

Tamara 11años

LAS AVENTURAS PERDIDAS
(1958)

CENIZAS

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos
palabras para hacer fuego,
palabras donde poder sentarnos y sonreir
..............................................................

La palabra es un pájaro salvaje que una vez  puso un huevo
y llegó el día en que nació.

La palabra es "lápiz" y siempre dibuja y todos la aprietan
Pero hay un chico que la usa despacio

La palabra caminaba por el campo y vio una cosa negra:
era la palabra "toro".

Yo estaba mirando un frasco y apareció la palabra “tristeza”.
La miré, se achicó y la metí en el frasco.

La palabra es un león amarillo y gordo.
Con fuerza abre la boca.

La palabra es una serpiente azul y venenosa.

La palabra está en la ciudad. Un perro va caminando, ve una perra
y se enamora. La palabra es “amor”.

El lugar de la palabra es una granja donde hay muchos animales
Pero un día apareció un animal desconocido: era un cabrón. 


Textos de niños de 7 años

 



 
 

LA TIERRA MÁS AJENA
(1955)

CIELO

Mirando el cielo

me digo que es celeste desteñido (témpera
azul puro después de una ducha helada)
..........................................................................

Mirando el viento me digo que es blanco
como el cielo cuando va a llover

Mirando una flor de color violeta digo que
me encantaría ser una flor

Mirando una piedra, no cualquier piedra,
una piedra mágica, hermosa, sin saber de verdad
qué es, me digo: ¡no la toques!, es mala,
muy mala. Me creí y la solté.


Mirando una silla me digo: me estoy transformando. Y me empezó a doler en la panza y después de un ratito me dolió en los pies, después en la cabeza y en el cuello y en la espalda. Me dolía todo mi cuerpo y no tenía ojos y no tenía brazos. Después de otro ratito me sentí mejor pero no podía escribir, ni borrar, ni pintar, ni sentarme, ni llevar mi mochila, ni caminar, y no me podía ir a casa para comer y dormir en mi cama suavecita, ni gritar, ni hablar, ni jugar con la pelota ni con mi mejor amiga Samantha.
Era una silla. Fin.

Textos de niños de siete años

 
 
 
SÓLO UN AMOR

Mi amor se amplía.
Es un paracaídas perfecto.
Es un clic que se exhala y
Su pecho se hace inmenso.
Mi amor no ruge
               no clama
                no ruega
                no ríe.
Su cuerpo es un ojo.
Su piel un mapamundi.
.......................................
Suena el fatídico sonido.

LOS TIMBRES DEL AMOR

Un día alguien tocó el timbre -¡riiinnng!-, y se abrió la puerta. No era un timbre cualquiera, era una mujer timbre. El varón timbre se vistió y se peinó muy bien: estaba enamorado. La mujer timbre esperaba muy contenta de que le abriera. El la invitó a pasar a la casa: entra, entra, no te hagas la tímida. Ella dio un paso y entró.
-Qué linda casa tienes.
-Gracias, ven más adentro.
Ella dio otro pasito muy, muy chiquito y se cerró la puerta. Los dos timbres se sentaron en el sillón a ver televisión. La mujer timbre quería un vaso de agua. El hombre timbre se lo trajo.
-Gracias.
Se fueron a acostar.
-Tú, timbre mujer, te acuestas arriba y yo abajo.
-Está bien.
A la mañana siguiente tomaron el desayuno y  ella se atragantó con un pedazo de galletita. El le golpeó la espalda y el timbre mujer escupió la galletita. Luego fueron al jardín a pasear y ver los flamencos, los patos y los pájaros. Después se fueron a comer y él rezó en la ventana para ver si se podía casar con esta maravillosa mujer timbre.
 

 Jazmín 7 años


 
 

POEMAS NO RECOGIDOS EN LIBRO
1962-1972









LA NOCHE, EL POEMA

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en las tormentas. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

Hay palabras que enferman con sólo escucharlas

Palabras como el aire, que flotan sin poder verlas
y cuando uno las respira, las larga por la boca

Hay palabras mayores que no alcanzo a decir
y son la clave de mis oraciones

Hay palabras de fuego
que nunca se apagarán ni se encenderán de nuevo

Hay palabras comunes que son las mejores

Textos de niños de 9 años


 
 

JUEGO TABÚ
(Sin Fecha. Tres hojas escritas a mano y corregidas. El texto parte de la descripción del cuadro “Juego de niños” de Pieter Brueghel, el Viejo)

Para desarrollar la consigna sólo se tomó la frase inicial del texto participando en la propuesta no sólo los niños sino también la coordinadora por pedido de los mismos.









LA MANCHA ROJA

Ante todo una mancha roja, de un rojo débil pero no sombrío y ni siquiera opaco. La mancha configura un sombrero colorado...
... El desconocido dueño del sombrero podría ser un niño que, asomado a la ventana, está jugando con una máscara. Al lado del pequeño enmascarado hay un libro de tapas rojas. Podría ser que la mancha no sea un sombrero en la cabeza de un niño, sino este libro que permanece cerrado al lado de la ventana donde se asoma el pequeño, que quizás no sea un niño sino un enano, y el libro de tapas rojas contenga el hechizo para cambiarlo de tamaño mientras juega con esa máscara por algún motivo que no conocemos.
Si nos acercamos más, veremos que la ventana se ha cerrado de golpe por una ráfaga de viento que a la vez ha abierto el libro. El enano se aleja bruscamente de la ventana, que no se sabe por qué razón ha vuelto a abrirse, y llega por ella una voz que le dice: en la página trece encontrarás la solución a tu problema; pero la máscara triste que llevas sobre tu rostro no sirve para resolverlo.
El enano gira la máscara doble que ahora muestra una sonrisa, y busca la página trece en el libro de tapas rojas; pero no la encuentra porque ha sido arrancada por el mismo viento que cerró la ventana. Entonces de nuevo gira la máscara y la cara contenta vuelve a estar triste; se acerca a la ventana y se asoma por ella. Ve que la página ha volado hasta un árbol que extiende una rama hacia esa ventana; pero él no la alcanza. Entoces decide quitarse la máscara y saltar hacia afuera; y cuando lo hace su cuerpo se estira y ya no es un enano sino un hombre cualquiera que encontró la manera de rastrear su secreto.
Pero nunca lo supo porque la página está en blanco.
 

         Laura Calvo
Ante todo una mancha roja, de un rojo débil pero no sombrío y ni siquiera opaco. La mancha configura un sombrero colorado...
... El desconocido dueño del sombrero podría ser un niño que está jugando con una máscara.
Me acerco y me doy cuenta de que definitivamente es un niño. En medio de un living con cuadros de colores cálidos y alfombra azul, juega a los vaqueros montado sobre un caballito de madera. En el fondo de la habitación hay una escalera antigua. Al instante, baja por ella un hombre corpulento, se planta frente al inocente niño y, como si nada, le arranca la preciosa y pálida máscara de la cara. Para su gran sorpresa y la mía, nos damos cuenta de que ese niño inocente es en verdad el hombre corpulento en su pasada infancia que ahora se coloca la máscara y volviéndose colorado como el sombrero, vuelve a existir en su saludable vida.
  

Delfina 10 años




 
 

EL HOMBRE DEL ANTIFAZ AZUL

(Versión incluída en la antología El deseo de la palabra 1972.
El texto, una especie de recreación de “Alicia en el País de las Maravillas”, se divide en cuatro partes: La caída, El centro del mundo, Cuando nada pasa y Relaciones sociales)

Tras su lectura, los niños elaboraron sus propios textos incorporando en ellos una de las frases que opera mágicamente en el relato: “Bébeme y verás cosas cuyo nombre no es sonido ni silencio”
 
 

EL SEÑOR E

Había una vez un señor que se llamaba E y un día volvió del trabajo y estaba muy sediento. Abrió la heladera y vio una botella con una etiqueta que decía: “Bébeme y verás cosas que no son sonido ni silencio. E bebió el contenido y se fue a dormir. Al día siguiente se despertó, se miró al espejo y notó que era gigante. Y no pudo ir a trabajar porque la ropa no le entraba. Como de nuevo tenía sed fue a la cocina a buscar algo para tomar; abrió la heladera y vio una botella que decía lo mismo: bébeme y verás algo que no es sonido ni silencio. E la bebió y se volvió a quedar dormido. A la mañana siguiente se despertó y fue a mirarse en el espejo pero no llegaba porque se había vuelto muy chiquito. Y cuando quiso ir a buscar algo para tomar no pudo abrir la heladera y tampoco pudo ir a trabajar porque no llegaba al picaporte. Como seguía con sed y con sueño decidió volver a la cama y en la mesa de luz encontró una botella con una etiqueta que decía lo mismo que las anteriores. Así que se la tomó y al día siguiente se despertó y tenía su tamaño de siempre; y pudo mirarse en el espejo y pudo abrir la puerta para ir a trabajar. Pero en el trabajo lo echaron por faltar dos días. Cuando volvió a su casa, la señora que limpiaba le preguntó:
-¿Por qué no está en su trabajo?
Y E le respondió:
-Por tomar tanto

  

Emiliano 8 años


 

TEXTOS DE SOMBRA

(Este material proviene de una  hoja mecanografiada y corregida
a mano por Alejandra Pizarnik, en carpeta con la mención de INÉDITOS)

Sólo buscaba un lugar más o menos propicio para vivir, quiero decir: un sitio pequeño donde cantar y poder llorar tranquila a veces. En verdad no quería una casa; Sombra quería un jardín.
-Sólo vine a ver el jardín -dijo.
Pero cada vez que visitaba un jardín comprobaba que no era el que buscaba, el que quería. Era como hablar o escribir. Después de hablar o de escribir siempre tenía que explicar:
-No, no es eso lo que yo quería decir.
Y lo peor es que también el silencio la traicionaba.
-Es porque el silencio no existe -dijo.
El jardín, las voces, la escritura, el silencio.
-No hago otra cosa que buscar y no encontrar. Así pierdo las noches. Sintió que era culpable de algo grave.
-Yo creo en las noches -dijo.
A lo cual no supo responderse: sintió que le clavaban una flor azul en el pensamiento con el fin de que no siguiera el curso de su discurso hasta el fondo.
-Es porque el fondo no existe -dijo.
La flor azul se abrió en su mente. Vio palabras como pequeñas piedras diseminadas en el espacio negro de la noche. Luego, pasó un cisne con rueditas con un gran moño rojo en el interrogativo cuello. Una niñita que se le parecía montaba el cisne.
-Esa niñita fui yo -dijo Sombra.
Sombra está desconcertada. Se dice que, en verdad, trabaja demasiado desde que murió Sombra. Todo es pretexto para ser un pretexto, pensó Sombra asombrada.
 
 
 

LA SOMBRA

Había una vez una sombra que se peleó con su dueño y se fue a un lugar donde no la pudiera encontrar. El chico preocupado la fue a buscar, y la llamaba y la llamaba, pero nada. Mientras tanto, la sombra se divertía siendo libre y corría de acá para allá, y el chico también corría... para pedirle perdón.
La sombra, con la poca plata que juntaba cantando en la calle -pero plata al fin- lo pasaba bien, hasta que un día dijo: tengo plata y comida pero no sé con quien compartirlas. No es tan bueno estar sola. Y de repente vio otra sombra. Era la sombra del árbol y debajo el chico estaba llorando.
¡Huia, no, pobrecito! Tengo que arreglar esto. Y al fin se arreglaron y ahora están mejor que nunca.

La sombra es una cosa que aparece extrañamente al lado de un chico. Un día ese chico pasa cerca de un árbol y la sombra se estampa, se estrangula, se fractura y luego desaparece. El chico se pone a llorar y algo empieza a brillar.
Pero aparece otra sombra y los dos se unen hasta morir amargamente.

Al ver mi lado oscuro que toda la gente pisa y le tira cosas, me pregunto: ¿qué se sentirá ser una sombra? Pero en realidad: ¿qué es una sombra?
El diccionario dice, femenina, oscuridad, falta de luz. Pero para mí que eso no es una sombra; para mí una sombra es la parte sensible de uno, lo que uno no muestra.Todas las cosas tienen sombra. ¿Puede la sombra escaparse? ¿La sombra alguna vez se muere? Si la sombra es femenina, los varones: ¿tienen sombra? El mar, ¿tiene sombra? Y si la tiene: ¿dónde está? Un pelo, ¿tiene sombra? ¿Puede haber algo sin sombra?
 

Textos de niños de 8 años
 Mi sombra es grande y nunca se va a despegar de mí porque yo la quiero y ella me quiere.

Un día la sombra estaba frente a mí y yo no sabía quién era. Entonces me asusté cada vez más y ella me perseguía. Yo no sabía qué hacer, tenía miedo hasta que encontré un hotel y me quedé a dormir diez días con mi novio. Y cuando habían pasado diez días, nos quedamos veinte días más. Nos teníamos que ir y no teníamos auto. Y nos fuimos a comprar uno y la sombra se aburrió y se fue.

Apareció la sombra de una nube y me llevó al sol. El sol empezó a hablar y me dijo que me iba a mostrar el mundo. Y vimos cosas muy lindas. Después me llevó a mi casa y me fui a dormir. Y apareció la luna y me hizo lo mismo que el sol.

Estaba comiendo hasta que toqué algo duro: era mi sombra mala que arrancaba los dientes, arrancaba los árboles, arrancaba las flores, y también ponía: "tonto 2do. A"
-¡Mamá! Agarré la sombra que rompió tus platos.
-Muy bien. Metela en el tacho de basura y ponele la tapa para que no se escape.
 

 Textos de niños de 7 años
LA OSCURIDAD NEGRA

Una vez yo y mi novio fuimos a la iglesia a pedirle a la cruz si podíamos entrar en la oscuridad negra para poder estar solos. Nosotros sentíamos voces que decían: "No les conviene, no les conviene...". Pero no les hicimos caso y entramos. Al principio nos asombramos; escuchábamos voces cantando: laralalalalala. Luego nos asustamos y corrimos y corrimos. Buscábamos la cruz pero no la encontrábamos. Nos pusimos a rezar y la oscuridad fue desapareciendo. Entonces dejamos de rezar para ver qué pasaba, pero nos dimos cuenta de que si dejábamos de rezar, la oscuridad se agrandaba. Le dije a mi novio: recemos y la oscuridad negra se irá. Pero él me dijo: y mirá si nos lleva con ella. Y yo le dije: no importa, por lo menos podremos salir.
Entonces empezamos a rezar a la cruz y salimos a nuestra ciudad.
-Gracias Señor, por sacarnos de la oscuridad negra.
Y desde ese día nunca volvimos a pedir cosas como quedarnos solos, etcétera.
 

Agnes 9 años

  • Laura Calvo
    cibertaller@bariloche.com.ar

     
     
     
     

    Página realizada por Alejandro C. Calvo

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    Septiembre de 2002
    Bariloche - Río Negro - Argentina